La iniciativa de la edil colorada generó una ola de reacciones en las redes sociales de DURAZNO DIGITAL, donde los vecinos expusieron sus posturas con pasión pero también con algunos excesos. En esta edición, ofrecemos un recorrido respetuoso por las distintas miradas que despertó el tema, filtrando los epítetos gruesos y las acusaciones sin verificar, para construir un mosaico representativo del pensamiento ciudadano.
Como suele ocurrir en el fragor de la conversación digital, muchos comentarios debieron ser descartados por su tono agresivo o por afirmaciones carentes de respaldo. Lo que queda, curado, es un abanico de opiniones que refleja las distintas sensibilidades de los duraznenses frente a un problema que, para algunos, es una prioridad, y para otros, una distracción.
Los «multa y a otra cosa»: el rigor de la sanción como solución
Un primer grupo de opiniones, mayoritariamente urbano y con experiencia en otras realidades, coincide en que la única vía efectiva es la aplicación de sanciones económicas severas. «Multas, y se termina el problema», sintetizan, convencidos de que la concientización por sí sola no alcanza cuando hay años de conductas instaladas. Algunos mencionan ejemplos del exterior, donde las penalidades pueden llegar a ser sustanciales, y otros reclaman el uso de las cámaras de seguridad ya existentes para identificar a los infractores.
Los «culpables son los dueños, no los perros»: el enfoque en la tenencia responsable
Otra corriente, más empática con los animales pero igual de firme con las personas, pone el foco en la irresponsabilidad humana. En esta línea, se destaca que muchos perros que deambulan o ensucian tienen dueños, aunque estos no asuman su responsabilidad. Aquí se reclama no solo la limpieza, sino también políticas de castración y control de la reproducción para evitar el abandono. «Si no hubiera perros en la calle, no habría caca en la vereda», argumentan, aunque matizan: no se trata de sacrificar, sino de educar y controlar a los propietarios.
Los «vecinos de la vereda ocupada»: cuando el conflicto es con el de al lado
Una categoría muy nutrida y con ribetes casi costumbristas es la de quienes denuncian prácticas de vecinos poco solidarios. Aquí los testimonios describen una suerte de «geografía de las heces»: dueños que pasean a sus mascotas hasta la vereda del frente o del costado para que hagan allí sus necesidades, preservando así su propia acera. «En la mía dejan su regalito tranquilos los perros de los vecinos», se quejan, y agregan que reclamar suele generar más conflicto que solución. Es la crónica de una guerra fría de veredas, librada con bolsas inexistentes y miradas esquivas.
Los «hay cosas más importantes»: la jerarquización de problemas
Un sector de la población, quizás el más numeroso, no niega el problema pero pide perspectiva. «¿No habrá cosas más importantes?», se preguntan, enumerando una larga lista de asignaturas pendientes: el desempleo, la inseguridad, el mal estado de las veredas, la basura acumulada en contenedores y bolsas, los pozos negros que desagotan en la calle, los pastizales en zonas céntricas. Para ellos, enfocarse en las heces caninas es casi un lujo que Durazno no puede darse, o una cortina de humo frente a problemas estructurales.
Los «humoristas urbanos»: el desahogo con una sonrisa
No podía faltar el respiro del humor. Algunos vecinos optaron por aliviar la tensión con ocurrencias: desde sugerir colocarles pañales a los perros hasta ironizar sobre la capacidad de ciertos políticos para elegir sus batallas. Otros, con sorna, comparan las heces con problemas más acuciantes y sentencian: «Yo prefiero esquivar el popó de perro y no ver pastosos en mi camino». Un humor que, lejos de restar, ayuda a procesar la frustración colectiva.
Los «esto ya lo vivimos»: el cansancio de las promesas incumplidas
Finalmente, hay un grupo de voces marcadas por el escepticismo. Recuerdan que campañas similares se han anunciado durante años, en Durazno y en todo el país, sin que la situación mejore. «Cada vez hay más perros en las calles», lamentan, y reclaman hechos concretos más que nuevos videos institucionales. La propuesta de Ibarbudes, en ese sentido, es vista por algunos como un nuevo capítulo de una serie que nunca termina.
Un debate que seguirá abierto
Lo que queda claro tras recorrer estas miradas es que el problema de las heces caninas en las veredas funciona como un prisma que descompone la luz de múltiples preocupaciones ciudadanas: la convivencia, la higiene, la responsabilidad individual, la eficacia del Estado y hasta la escala de prioridades de quienes nos representan.
En PULSO SOCIAL creemos que es posible debatir sin agredir, y que la diversidad de opiniones es un valor, no un estorbo. Por eso, en esta oportunidad, elegimos reconstruir el diálogo ciudadano sin los exabruptos ni las descalificaciones, para que cada lector pueda sacar sus propias conclusiones. Porque la libertad de expresión no incluye la libertad de agresión, y porque una comunidad que se respeta, discute con altura.
— La noticia original
Heces de perros en veredas: Ibarbudes propuso a la Intendencia de Durazno una campaña de concientización
En la sesión ordinaria del jueves 26 de febrero de la Junta Departamental de Durazno, la edil del Partido Colorado, Hilda Ibarbudes, planteó la necesidad de impulsar una campaña de concientización sobre la responsabilidad de los dueños de mascotas en la limpieza de los espacios públicos.
Durante su exposición, la curul advirtió que la presencia de excrementos de perros en veredas y áreas de uso común continúa siendo un problema recurrente en la ciudad. A su entender, la situación no solo deteriora la convivencia urbana, sino que también impacta en la salud pública y en la accesibilidad peatonal.
En ese marco, Ibarbudes solicitó a la Intendencia de Durazno la elaboración y difusión de videos informativos orientados a generar mayor conciencia ciudadana. La propuesta, explicó, debería estructurarse en tres ejes principales.
El primero apunta a reforzar la responsabilidad individual de cada propietario de mascotas, subrayando la obligación de portar bolsas y retirar las heces de sus animales. El segundo eje refiere a difundir la normativa municipal vigente sobre la limpieza de veredas, con el objetivo de que la población conozca las disposiciones ya existentes. El tercero, en tanto, busca informar sobre las consecuencias sanitarias de no cumplir con estas prácticas.
Según se desprende de su planteo, la edil considera que una estrategia comunicacional sostenida podría contribuir a modificar conductas y mejorar las condiciones de higiene urbana.
Al finalizar, Ibarbudes pidió que sus palabras sean remitidas a la Comisión de Tránsito y Salud de la Junta Departamental, así como a la Dirección de Servicios de la Intendencia de Durazno y al intendente departamental, para su consideración y eventual instrumentación.


