Estudiantes del Instituto de Formación Docente «María Emilia Castellanos de Puchet» fueron recibidos por la Junta Departamental en la sesión del jueves 20 de agosto. En la oportunidad expresaron su rechazo a la resolución 3009/2025 del CODICEN, que establece un mecanismo de titulación acelerada para docentes de educación media sin los requisitos de formación habituales.
La resolución (aprobada en diciembre 2025 pero que aún no ha otorgado título a ningún docente), ha generado fuerte controversia en todo el país y movilizaciones en múltiples centros educativos, fue defendida por el gobierno nacional pero cuestionada duramente por los futuros maestros y profesores duraznenses, quienes advirtieron sobre el impacto en la calidad educativa y la desvalorización de la carrera docente. Solicitan que se haga una nueva resolución y se deje sin efecto la existente. Tras la exposición de dos alumnos, los ediles formularon preguntas para profundizar en el planteo.
Transcripción duraznodigital
Matías Acuña
Primero que nada, quiero agradecer a la Junta Departamental por darnos este espacio y permitir permitirnos expresar nuestra preocupación como estudiantes. El tema que nos trae hoy es la resolución 3009/2025 del CODICEN, acta número 34, vinculada al Plan de Egreso y Titulación de Docentes en Ejercicio de Educación Media. Quiero aclarar algo desde el principio. No estamos en contra de los docentes que llevan años trabajando y que todavía no tienen un título.
Todo lo contrario. Reconocemos su experiencia, su trayectoria y el trabajo y el trabajo que han realizado durante años de en la educación. Nuestra preocupación está en otra parte. Creemos que la experiencia y formación no son lo mismo y que aún no debería terminar y que una no debería de terminar sustituyendo la otra. Ser docente no significa solamente estar frente a un salón y transmitir conocimientos. Actualidad duraznense.
La formación docente implica pedagogía, didáctica, filosofía de la educación, psicología, práctica docente y muchas otras herramientas que nos preparan para comprender no solamente a quién enseñar, sino también cómo enseñar, a quién le estamos enseñando y qué responsabilidades tenemos frente a nuestros estudiantes. Por eso creemos que tenemos que cuidar el valor de formación docente.
Nadie cuestiona que la experiencia laboral sea importante, pero tampoco deberíamos transmitir el mensaje de que la formación específica deja de ser necesaria cuando una persona acumula años de experiencia. También entendemos que hay docentes con muchos años de trabajo que necesitan una solución y creemos que la solución tiene que existir. Pero una cosa no debería ir contra de la otra. Podemos reconocer la trayectoria de estos docentes y al mismo tiempo defender el proceso de formación de quienes hoy estamos estudiando para ser docentes.
Y creo que hay algo que demuestra que esto no es solamente una preocupación de los estudiantes de Durazno. Actualmente esta inquietud se está manifestando en distintos centros de formación docente de todo el país. Entre ellos se encuentran el IPA, CERP Colonia, Centro, Norte, Sur, IFD de Pando, San Ramón, Canelones, INN de Montevideo, IFD de Maldonado y de Durazno, donde los estudiantes han tomado los centros como medida de movilización.
Esto demuestra que estamos hablando de una preocupación de carácter nacional. Nosotros hoy estamos acá desde Durazno, pero entendemos que también estamos hablando en nombre de una preocupación que comparten estudiantes de formación docente de distintos puntos del Uruguay. Y en este punto quiero hablar también de mi experiencia como estudiante. Yo estoy en primer año. Muchos estudiantes que recién ingresamos al profesorado no conocimos esta situación cuando comenzó a discutirse.
En mi caso, tomé conocimiento de ella cuando otras instituciones y estudiantes comenzaron a movilizarse. Por eso creemos que es importante que nuestra voz también sea escuchada, porque somos nosotros quienes hoy estamos dentro de los institutos de formación docente, haciendo nuestras carreras, realizando prácticas, estudiando y preparándonos para ejercer una profesión que consideramos fundamental. Y hay algo que para mí es todavía más importante. Esto no solamente nos afecta a nosotros, que hoy estamos estudiando.
También puede afectar a futuras generaciones de estudiantes que elijan ser docentes. Además, afectaría a interinos y a docentes efectivos. Lo que se decida va a marcar un valor que le damos a la formación docente. Va a influir en quiénes dentro de algunos años estén entrando a un instituto de formación docente, a un CERP, al IPA o a cualquier institución que quiera en convertirse en profesores.
No estamos defendiendo solamente nuestro título, estamos defendiendo el valor de formarse para enseñar y el modelo de educación que queremos para las próximas generaciones. Porque cuando hablamos de titulación docente no estamos hablando solamente de un papel, estamos hablando de formación, de preparación y en definitiva de la educación que reciben nuestros niños y jóvenes. Nosotros no venimos a decir que tenemos todas las respuestas. Venimos a plantear una preocupación y a pedir que se tenga en cuenta también la mirada de quienes hoy estamos transitando la formación docente.
Yo elegí estudiar profesorado de Filosofía porque creo en la en la educación y porque quiero dedicarme a enseñar. Y creo que si estamos pidiendo que los jóvenes se formen, estudien y se preparen para ejercer una profesión, también tenemos que ser coherentes y darle valor a ese esfuerzo. Creo que podemos buscar soluciones para quienes ya están ejerciendo y necesitan regularizar su situación, sin desvalorizar el camino de quienes están hoy formándose.
Porque lo que decidimos hoy no solamente va a definir nuestro futuro como estudiantes y futuros docentes, también va a definir qué tipo de formación docente queremos dejarle a quienes vengan después de nosotros. Muchas gracias por escucharnos y por estar hoy acá. Le paso la palabra a mi compañera.
Florencia Maciel
Hola, buenas noches. Mi nombre es Florencia, soy estudiante de maestro de primera infancia y si bien la resolución 3009/025 del Codicen no me afecta directamente en mi propia titulación, considero que nos compete como colectivo estudiantil y especialmente como futuros docentes. Esta resolución plantea distintas líneas orientadas a favorecer la titulación docente. Sin embargo, la que más nos preocupa es el segundo componente.
La segunda propuesta planteada en dicha resolución, que establece una vía de titulación para docentes de educación media que ejercen sin título y que en algunos casos ni siquiera han iniciado una carrera de formación docente. Esta vía contempla a quienes cuentan con al menos 8 años de antigüedad, formación vinculada al campo disciplinar equivalente como mínimo al 50% de la carrera correspondiente y un puntaje al menos de 71 puntos en el último trienio.
¿Pero qué significa la expresión formación vinculada al campo? Y sobre todo, ¿dónde queda la formación específicamente docente? ¿Dónde queda la pedagogía, la didáctica, las prácticas y los demás componentes que forman parte de una carrera de formación docente? Lo que cuestionamos es fundamentalmente el camino elegido para obtener una titulación. ¿Basta con saber de una materia específica para decirse docente?
Creemos que ante la situación de falta de profesores titulados, la respuesta debería ser generar las condiciones para que puedan hacerlo. Becas, apoyos económicos, licencias para estudiar, horarios compatibles con el trabajo y propuestas formativas accesibles, porque la experiencia docente es valiosa y debe ser reconocida, pero no debería sustituir una formación docente completa. Y esto no es un detalle menor. Estamos hablando de qué entendemos por ser docente y titulado y profesional de la educación.
Estamos hablando del valor que tiene la formación docente y de qué lugar ocupan dentro de esa formación las materias antes mencionadas. También tenemos que preguntarnos qué consecuencias puede tener esta medida futuro. ¿Qué mensaje estamos transmitiendo a quienes hoy estamos estudiando una carrera docente? ¿Qué valor le estamos dando a los años de formación, a las prácticas, a las evaluaciones y al esfuerzo que implica transitar una carrera?
Y también debemos preguntarnos qué puede ocurrir con la propia profesión docente si existen caminos formativos para acceder al mismo título. No se trata de una resolución que afecta a quienes hoy buscan titularse. También puede afectar el reconocimiento de nuestra formación, la profesionalización docente y las condiciones en las que se construye nuestra profesión.
Se argumenta que la ANEP está cumpliendo con lo establecido por la Ley de Urgente Consideración que modificó el artículo 69 de la Ley General de Educación y estableció la necesidad de desarrollar mecanismos para que los docentes en ejercicio puedan obtener el título habilitante. Pero cumplir con una disposición legal no significa que exista una única forma de hacerlo. La ley establece un objetivo, pero nosotros tenemos derecho a discutir el camino elegido para alcanzarlo. Y creemos que había otras posibilidades.
Fortalecer los institutos de formación docente, los centros regionales de profesores, ampliar las modalidades semipresenciales, generar mejores condiciones para que los docentes puedan estudiar mientras trabajan y construir propuestas que permitan que quienes ya estén ejerciendo puedan completar realmente su formación, por decir algunas.
También cuestionamos la forma en que se tomó y se comunicó esta decisión, una resolución que modifica las condiciones de acceso a la titulación y que puede tener consecuencias sobre la formación y la profesión docente y esta propuesta que puede tener consecuencias sobre la formación y la profesión docente debería haber sido discutida ampliamente con los colectivos docentes y estudiantiles. Ahora bien, queremos dejar algo muy en claro. No estamos en contra de los docentes que ejerzan sin un título tengan una oportunidad. La merecen. El problema no son esos docentes. El problema es una deuda histórica que existe en el sistema no debería resolverse generando una nueva deuda con la formación docente, porque también tenemos que pensar en quienes sí atravesaron todo ese proceso de formación y especialmente en quienes hoy estamos estudiando.
Como estudiantes sabemos el esfuerzo que implica formarse, años de estudios, prácticas, evaluaciones, trabajo, construcción de conocimientos pedagógicos y disciplinares.
Y un proceso de formación que no se reduce a adquirir conocimientos sobre una asignatura. Por eso queremos que la experiencia de quienes ya están en las aulas sea reconocida, pero que esa experiencia no sustituya la formación que todavía necesitan. Queremos que nuestro esfuerzo, nuestro tiempo y nuestra formación tengan un verdadero valor profesional y queremos también una formación docente que sea cada vez más sólida, accesible y de calidad.
Por eso estamos en contra de la resolución 3009/025, no porque desconozcamos la deuda histórica que existe ni porque pensemos que el sistema no necesita soluciones. Estamos en contra porque creemos que una deuda histórica no se resuelve reduciendo las exigencias de la formación, sino generando las condiciones para que todos puedan alcanzarlas. La educación pública necesita más docentes titulados, sí, pero necesita sobre todo docentes formados. No tenemos que elegir entre cantidad y formación, tenemos que garantizar ambas. Muchas gracias.

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