Por primera vez, el Torneo Centro Sur de Hockey tuvo sede en Durazno. Y Cardos Hockey, el club anfitrión, dejó de ser ese equipo que siempre juega de visitante, aunque el calendario diga lo contrario. Porque hasta ahora, ser local era una ficción: los partidos oficiales se jugaban siempre lejos. El césped sintético del José Pedro Varela finalmente los recibió con su propio público.
El domingo 30 de agosto -2026- la cancha, ubicada en la bajadita de Emilio Penza, vibró desde temprano con dos categorías: Sub 18 y Mayores. Cardos jugó en ambas, y aunque el marcador es parte del deporte, lo que quedó grabado fue otra cosa: la sensación de que el hockey, ese deporte que durante tiempo fue sinónimo de valijas y rutas, por fin echó raíces en el departamento.
Sarandí del Yí, Gladiadoras, Fénix de Carmelo, Robles de Flores y Jaguares de San José completaron la grilla. Vinieron a jugar, pero también a ser testigos de un hecho que trasciende el resultado. Porque cuando un torneo regional llega a un lugar que nunca lo había recibido, no solo se mueve una bocha: se mueve una comunidad.
Integrantes de Cardos lo saben mejor que nadie. Por eso, cuando agradecieron al Gobierno de Durazno por facilitar las instalaciones, no fue un gesto protocolar. Fue un reconocimiento sincero a quienes hicieron posible que el hockey tuviera, por fin, un hogar en la fecha que le tocaba.
Y aunque el torneo siga su curso, y aunque las próximas fechas vuelvan a llevar a Cardos a otras ciudades, algo cambió para siempre. Durazno ya no es solo un punto en el mapa del hockey uruguayo. Es una sede. Un lugar al que otros vendrán. Un nombre que ya no suena a «visita», sino a «bienvenidos».

