Con una intervención centrada en el interior rural y en servicios que, a su entender, cumplen un papel silencioso pero decisivo para quienes viven lejos de la capital departamental, el nacionalista Pablo Langone llevó el jueves 30 de abril a la Junta Departamental de Durazno, dos planteamientos distintos, aunque atravesados por una misma idea: que el desarrollo del departamento no deje zonas relegadas al costado del camino.
Durante la sesión ordinaria del legislativo, Langone comenzó mirando hacia una zona que definió como “muy importante” dentro de la geografía rural de Durazno: Cuchilla de Ramírez. La describió como uno de esos puntos que alguna vez concentraron población, actividad y vida comunitaria en la campaña uruguaya, aunque hoy, dijo, comparte el mismo fenómeno demográfico que golpea a buena parte del interior profundo: menos habitantes, menos movimiento y la necesidad de sostener lo que permanece.
“Fue quizás de la zona rural realmente una de las más pobladas; hoy con menos habitantes, como toda la campaña uruguaya”, expresó al introducir el tema. A partir de allí, el curul vinculó la situación actual del paraje con una obra largamente esperada en la zona: la concreción de la ruta 6. Según explicó, el nuevo trazado vial, aunque celebrado por la población, terminó dejando por fuera el núcleo donde se concentra buena parte de la vida cotidiana del lugar.
Con ese cambio, señaló, quedaron apartadas del eje principal “distintas casas de habitación, algún comercio y la escuela”, además del complejo habitacional de MEVIR, que -según sostuvo- conforman el centro de referencia de Cuchilla de Ramírez.
Fue desde ese diagnóstico que formuló una serie de pedidos concretos dirigidos a la Intendencia de Durazno.
En primer término, solicitó que el ingreso al poblado sea debidamente señalizado para quienes transitan por la ruta 6, tanto en sentido norte como hacia el sur, con el objetivo de que el lugar no quede invisibilizado para quienes circulan por el corredor vial.
Pero el planteamiento no quedó solo en la cartelería.
Langone afirmó que el propio vecindario le trasladó una demanda más amplia: que el acceso sea asfaltado y que el trayecto que une la ruta 6 con el frente de las viviendas de Mevir cuente con iluminación pública.
“Lo que pido para este querido lugar es que la Intendencia señalice adecuadamente el ingreso… y también, a pedido del vecindario, que se les asfalte la entrada y se les ilumine el trayecto desde ruta 6 hasta el frente de Mevir”, sostuvo.
Antes de cerrar ese primer capítulo, recordó que no es la primera vez que plantea este tipo de inquietudes vinculadas a la conectividad rural.
Aclaró que en octubre del año pasado ya había solicitado señalización sobre la ruta 6 para parajes y pueblos que quedaron fuera del eje principal, además de otros puntos del entramado vial departamental y caminos vecinales, dejando entrever que el reclamo forma parte de una línea de trabajo que viene siguiendo desde hace meses.
Luego, en un segundo planteamiento, Langone trasladó la atención hacia La Paloma, aunque esta vez no para hablar de caminos ni de infraestructura, sino de servicios de cercanía.
Allí reiteró un pedido que -recordó- ya había realizado en agosto del año pasado: el fortalecimiento de la Oficina Centro de Cercanía de La Paloma, un espacio que, a su juicio, se ha transformado en una herramienta clave para los vecinos del interior.
Langone destacó el funcionamiento de esa dependencia y puso especial énfasis en el trabajo de sus funcionarias, a quienes elogió por su preparación y disposición. “Ha cumplido una excelente función”, señaló, para luego afirmar que las trabajadoras del lugar están “en inmejorables condiciones por su excelente capacidad y buena disposición” para gestionar trámites vinculados a organismos como el Banco de Previsión Social y el Ministerio de Desarrollo Social, además de otras tareas administrativas que podrían incorporarse.
Más que crear un nuevo servicio, el edil planteó consolidar uno que, según su visión, ya demostró utilidad en territorio y podría ampliar aún más su alcance. Para ello, pidió que sus palabras sean remitidas no solo al intendente departamental, Felipe Algorta, sino también a los diputados por Durazno, con el objetivo de que impulsen de manera conjunta las gestiones necesarias.
Ambos planteamientos -uno vinculado a la infraestructura rural y otro a la presencia del Estado en pequeñas localidades- dejaron en claro el eje de la intervención de Langone: la insistencia en que los servicios, la señalización y la atención pública lleguen también a esos puntos del mapa que muchas veces quedan fuera de la vista, pero no fuera de la vida cotidiana del departamento.


